Los Abogados apuestan por la innovación y se adaptan al cambio en la demanda

Pese a una ligera contracción de ingresos provocada por el COVID-19, la industria de servicios legales en América Latina experimentó mayores requerimientos de servicios legales en temas laborales y revisión de contratos, principalmente.


Servicios legales en alta demanda

Una vez pasada la avalancha de consultas laborales de los clientes corporativos, la demanda de servicios legales migró a otras áreas, e incluso los socios de estudios consultados para este informe afirman que la carga laboral fue superior a la de épocas prepandemia.


“Hay una gran cantidad de negocios que se han revalorizado en la pandemia, así como hay otros que se han desvalorizado. He percibido eso en mi práctica corporativa de M&A. Hay mucho interés, por ejemplo, en adquirir empresas que ofrezcan una plataforma virtual de comercialización o canales virtuales de reparto de productos o desarrollo de ciertos softwares”, dice Luis Hernández.



Al respecto, Arnaldo Gorziglia agrega: “El tema laboral fue bien acotado y puntual, pero hay ciertos servicios que se han notado, especialmente todo lo relacionado con el e-commerce, protección de datos y tecnología en general. Está muy fuerte también el trabajo de los estudios de abogados en la industria logística y de distribución. Adicionalmente, a partir del segundo semestre de 2020 se reactivaron muchas operaciones de M&A”.

El COVID-19 también puso en el ojo de la tormenta el cumplimiento de contratos. Muchos de ellos tuvieron que revisarse y es ahí donde actualmente los servicios legales vienen concentrando sus esfuerzos.


Wilfredo Murillo afirma que a nivel corporativo, hubo mucho trabajo de revisión de contratos, sobre todo aquellos vinculados con los temas inmobiliarios. “Hay empresas que tenían contratos largos, pero que no podían utilizar el espacio físico por la cuarentena. Hubo mucha especialización en revisión de contratos de alquiler, empresariales y de todo tipo en general”, dice. “Incluso hubo una discusión regional sobre si la pandemia era una cláusula de fuerza mayor para incumplir los contratos”.


Otro tema que aumentó como consecuencia del incumplimiento de contratos fueron los litigios y arbitrajes que han hecho su debut en la virtualidad. “Al no llegar a un punto de negociación, se han generado muchos arbitrajes relacionados con el Estado y obras de infraestructura. También veo que se va a generar mucha reestructuración empresarial y esto debería ser el próximo boom postpandemia en la industria de servicios legales, aunado al tema tributario o fiscal”, destaca Murillo.


El factor valor agregado

Más allá de adaptarse a nuevas formas de trabajo, hoy la industria legal enfrenta un nuevo reto: ofrecer servicios de mayor valor agregado a sus clientes. Para ello, la innovación y la tecnología juegan un papel importante.


Así, cada vez se están creando más empresas de tecnología aplicada a la industria legal en la región. En ese sentido, las firmas de abogados están tratando de diferenciar sus servicios a través de la innovación aplicando el legal design y metodologías ágiles dado el surgimiento de las firmas new law o proveedores de servicios legales alternativos que desafían el modelo tradicional de los estudios de abogados.


“Las firmas corporativas están aprovechando el avance tecnológico. Por ejemplo, las big four [Deloitte, KPMG, EY y PwC] en América Latina tienen como estrategia acercarse a los gerentes legales para brindarles servicios para que las mismas áreas legales de las empresas generen mayor eficiencia e innovación. Las firmas de abogados están apostando ya no solo por hacer meramente el trabajo legal de una empresa, sino en convertirse en sus aliados enseñando qué pueden hacer como gerencia legal por servicios de mayor valor”, apunta Wilfredo Murillo.


El tema de la innovación va calando fuerte en la industria legal, a tal punto que a fines de 2020 se realizó la primera hackaton para gerencias legales de América Latina, organizada por Affinitas y Laboratoria y en la que participaron tanto empresas como estudios de abogados.


Por su lado, Jaime Carey destaca que a pesar de que las grandes firmas ya han avanzado en gran medida en la digitalización de su operación y prestación de servicios, el trabajo de un abogado siempre será muy requerido, sobre todo en tiempos difíciles.


“Cuando hay una crisis, los estudios de abogados tienen mucho trabajo, pero también cuando hay un boom. Lo peor que nos puede pasar es cuando la cosa está medio flat, cuando no hay problemas ni nuevos proyectos. Hemos pasado por dos grandes crisis y fue de las épocas que mejor nos fue porque cuando hay más problemas es cuando la gente necesita más servicios legales. Al inicio de esta pandemia vi que otros estudios tomaron decisiones radicales como recortar sueldo o desvincular a gente por miedo, pero las crisis pasan y volver a recontratar a la gente es muy difícil. Hay que arriesgarse y aguantar”, concluye. América Economía

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