¿Estás aprendiendo un nuevo idioma? Tres reglas básicas para comenzar

Según Casal, a diferencia de los niños, los adultos son totalmente conscientes de estar aprendiendo un segundo idioma y, en este proceso, interfieren otros factores como la motivación, el tiempo o las posibles experiencias pasadas, entre otras.

“Otro elemento que cobra especial importancia en la edad adulta es la metodología que utilizamos para aprender o el profesor que tengamos. Todos estos factores, tienen una incidencia que no podemos obviar en el proceso de aprendizaje”, añade.


¿Estás aprendiendo un nuevo idioma? Tres reglas básicas para comenzar
¿Estás aprendiendo un nuevo idioma? Tres reglas básicas para comenzar


Motivación y metodología

A menos que exista algún tipo de patología lingüística, todo el mundo puede aprender un segundo idioma siendo constantes y usando una metodología adecuada a sus necesidades e intereses. En ese sentido, Casal comparte también tres reglas básicas a tener en cuenta a la hora de comenzar a aprender un segundo idioma como el inglés:

  1. Perder el miedo a la hora de aprender inglés. Esto, porque “a medida que vamos creciendo, lo que sí incrementa es el miedo a equivocarnos o a hacer el ridículo usando un nuevo idioma”. Tradicionalmente, los alumnos se someten a clases magistrales en las que usar el idioma de manera activa es casi anecdótico, por ello es necesario incrementar la práctica lo máximo posible. Es conveniente practicar, sin importar la edad.

  2. Buscar métodos más eficaces que fomenten la escucha y el habla. Creer que la edad nos va a limitar a la hora de aprender un nuevo idioma es justamente una de las grandes barreras con la que se encuentran los alumnos, haciendo que muchos ni siquiera den el paso a intentarlo. Por ello, la especialista en aprendizaje asegura que es importante confiar en nosotros mismos, así como buscar una metodología que se adapte a cada uno: “lo que más cuesta a la edad adulta no es tanto la gramática, como la pronunciación. En el caso del inglés, esto es especialmente sensible al ser un idioma que no suena exactamente como se escribe”. De esta forma, Casal anima a los estudiantes a “huir de los métodos tradicionales de aprendizaje basados puramente en gramática y buscar métodos más eficaces, en el que lo primero sea la escucha y el habla”.

  3. Incluir el inglés en nuestras rutinas diarias. Finalmente, es aconsejable no cambiar las actividades diarias, sino incorporar el inglés poco a poco en ellas. “Practicar siempre es la clave. Si partimos de actividades que nos guste realizar e incorporamos el inglés en ellas, tendremos mucho ganado. Por ejemplo, ver películas en versión original, buscar algún bar con camareros que hablen inglés, acudir a intercambios lingüísticos para tomar algo o dar clases de cocina con profesores nativos”, añade la especialista.

Fuente: Americaeconomía

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